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El Black Power en la Ilusión Hindú

Encabezado

Cada escrito sobre films manifiesta la experiencia del autor frente a una película, o por lo menos, las palabras escogidas reflejan si las emociones son positivas o negativas. En este caso, me encuentro con 3 cintas que en sus diferentes proporciones, han llenado mi espacio fílmico. Que bien se siente, reflexionar sobre películas que son más que estrenos y excusas para palomitas.

¿Qué dejaron Django, Lincoln y Life of Pi en mi inbox fílmico?

DjangoTarantino lleva al cine una de sus spaguetti wenstern favoritas, Django. Un pistolero de ojos azules que viajaba con un ataúd por el oeste, haciendo justicia con sus armas. Este Django de finales del sesenta fue interpretado por Franco Nero, tal fue el éxito de este wenstern, que lanzó a Nero a ser una estrella mundial. En una especie de homenaje, Nero, hace una aparición en el Django de Tarantino, una escena que te provoca una sonrisa y un gesto de aprobación al ver a los dos personajes compartiendo un trago y hablando sobre la “D” muda.

Si el Django de antaño era un típico modelo caucásico, el de esta nueva entrega es un afroamericano (Jamie Foxx). Entonces, hay que imaginarse que en 1859 un negro en la nueva américa era considerado inferior, un ser nacido para la abnegación blanca occidental, por ende, debía ser esclavizado por un amo.

Curiosamente el que libera a Django de sus cadenas es un alemán, (aquí hago un paréntesis) la misma raza que en la película anterior de Tarantino, es diabolizada y rellenada a plomo, bajo el contexto de la segunda guerra mundial. (Retomo) El encantador pero peligroso alemán es el Dr. Schultz, protagonizado por el genial  Cristoph Waltz, que nuevamente se lleva los aplausos por su insuperable actuación. Su personaje, que tiene el contraste característico de las creaciones de Tarantino,  me sorprende, (spoiler) porque no hizo nada retorcido o tránsfuga a la confianza de Django, todo lo contrario, desde su encuentro y liberación lo trató como un igual, ofreciéndole de comer, cerveza, cabalgar y sobretodo dándole la libertad de elegir, de decidir sobre su futuro.

Al pasar el tiempo, el Dr. Schultz y Django pasan de ser socios en el negocio de caza recompensas, a ser amigos, seres humanos sin color que se quieren y desean lo mejor para sus vidas. Bajo este tenor, ambos se encaminan a su último desafío: luchar por la libertad de Broomhilda (Kerry Washington), la esposa de Django, de las garras de la sociedad esclavista representada por el brutal Calvin Candie (Leonardo Di Caprio).

Si en Django se ve la inferioridad absoluta de los afroamericanos en USA, en Lincoln se explica el por qué. Simple, la ley permitía la enfermiza idea de que los blancos podían subyugar a cualquier ser humano que no fuera igual a ellos. Lo que no tuviese tez blanca  era considerado por debajo de la escala evolutiva, por ende debía servir, obedecer y callar.  Pensar lo contrario en 1863, sería algo antinatural, aberrante, un acto anarquista contra la sociedad del nuevo mundo. Sólo a pocos hombres se les podría ocurrir pensar en equidad racial y a uno o dos en volverla ley. Aquí conoceremos a esos dos singulares hombres, uno de ellos Thaddeus Stevens (Tommy Lee Jones), el segundo Abraham Lincoln.

Hablar del decimosexto presidente de USA, es reconocer al republicano más demócrata y su legado idealista de igualdad, una mejor nación para todos sus habitantes sin importar el color. Su lucha y logro al abolir la esclavitud de la nueva sociedad norteamericana,  es hacer ley el derecho a la libertad, erradicando las cadenas de la opresión a una determinada raza.

LincolnEl hombre alto, delgado y de sapiencia admirable, es interpretado por otro descomunal actor, Daniel Day-Lewis que nuevamente demuestra todo sus quilates en cada paso, gesto, movimiento y gesticulación, es un verdadero viaje en la historia ver a este inglés representar a este ilustre e inmortal personaje.

Y si hay que hacer un punto a parte para el actor principal, también se debe hacer con el director de este film. Steven Spielberg con su capacidad, experiencia y productores, nos retrata los detalles de esta historia, haciendo un recorrido con Lincoln por todo el peregrinaje de esta lucha y como ésta desmorona su vida familiar. La minuciosidad de Spielberg inmiscuye al espectador en los sentires e ideales de Lincoln mientras hace frente a sus dos guerras: la civil en los campos y la aprobación de la decimotercera enmienda en el congreso. Dos batallas que mientras transcurre la película, se van apropiando más, cada minuto que pasa el espectador entiende la causa y la hace suya, llenándose de ese sentimiento de valentía que se necesita para afrontar con determinación las temerarias acciones del cambio.

Con todo este recordatorio histórico de discriminación de la raza blanca hacia a los negros, se puede caer en un pozo pesimista que cause lamentaciones sociales. Hoy podemos ver que muchas de estas vilezas han cambiado; Obama sería un ejemplo, aunque más allá de un nombre o hecho concreto, lo relevante es mantener viva la llama en una ilusión por una sociedad mejor. Y esto es lo que nos da Life of Pi, la ilusión y esperanza de que sí puede haber un cambio hacia lo bueno en medio de las turbulentas aguas de un naufragio.

PiPi (Suraj Sharma) es un chico que se encuentra en medio de la nada oceánica, lamentando la perdida de todo lo que tenía en su natal India y a la vez tratando de sobrevivir de su peor enemigo: un tigre. Sí, esos son los personajes de esta historia: Pi, el tigre y el océano ¿parece aburrido? Para nada, Ang Lee (director) logró lo que muchos queríamos ver, hacer que la tecnología 3D tuviera un propósito narrativo, así que ahora tenemos 4 personajes. Ang, gracias por traer el primer (y tal vez Avatar) film que saca suspiros, emociones y sorpresas con las imágenes en tres dimensiones. Además de esto, la dirección de fotografía es una fantasía visual: el mar, el cielo en quietud sideral es una estampa inolvidable.

En medio de todo esto, la increíble historia del chico hindú que trata de sobrevivir, cobra fuerza, ya que todos los elementos están alineados para seguir de principio a fin esta aventura corporal, mental y espiritual. Todos en la sala vimos como se iba formando la personalidad de este joven y como ésta se pone a prueba en su sediento, famélico y calcinante periplo.

La película sigue su curso, en paralelo e internamente se crean reflexiones y preguntas, o por lo menos ese fue mi caso, o sea, después de que te quitan todo y te encuentras solo con tu ser ¿qué hay ahí? ¿Qué ilusiones alimentan la esperanza? Y demás cuestiones existenciales, para fortuna de Pi, las enseñanzas de sus padres y su búsqueda espiritual, le dieron la fortaleza lógica y espiritual de ver más allá de su terrible horizonte azul.

Al finalizar, el director da un giro a la historia, mostrando dos caminos y cada espectador escoge el que más llene su ideario. En mi caso, escojo que no importa lo que haya ocurrido en esa pequeña embarcación, sino el renacimiento de Pi, la transformación en un mejor hombre, por ende en un mejor profesional, padre, ciudadano, etc. Es decir que todo su accionar siempre tenderá hacia una buena dirección y esa es mi ilusión, ya que la sociedad inicia en cada individuo y si hay más de los buenos, mejor será la sociedad en que se viva, y así, podremos siempre mirar más allá del naufragio.

Sobre Reybis Ceballos

Co-Fundador y Manager de Linkeado. Desarrollador de Oracle/iOS/.NET, diseñador de UI/UX, aficionado de la post-producción y del social media. Un autoestopista techie que no puede vivir sin tener un gadget entre manos. Sígueme en Twitter o Google+
  • josealvarezn

    Muy acertada su opinión, el último párrafo me encanta. :D

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