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Dark Shadows. Un viaje al pasado de Tim Burton

Dark Shadows

El juicio después de ver una película, no puede crear el prejuicio a la intención de verla.
Intentar no romper esta intención será el segundo objetivo de este escrito, vamos a ver cómo sale.

Dark Shadows tiene la connotación especial de que es la primera Premier a que asisto, por esto gracias a Yajaira Blanco y Gustavo Valverde. La emoción de asistir a la sala de cine, donde sólo irán personas que trabajan escribiendo sobre este rubro, llena el tanque de buena energía y el exposímetro de felicidad está al tope.

Ya en la sala. Luces en disposición de inicio, hacen la entrada las primeras imágenes. Los colores y la voz van identificando a las dos columnas de este proyecto, o sea: Tim Burton (Director) y su coéquipier Johnny Deep como Barnabas Collins.

Mientras los protagonistas del film caen por el acantilado todo es prometedor, parece que Burton hará un ensamble entre El extraño mundo de Jack con algo de Beetlejuice y pizcas de Sleepy Hollow. Este posible entrenzado de películas del director, se reafirma cuando en medio del bosque un grupo de trabajadores encuentra al pálido Barnabas, que por su condición debe alimentarse de ellos. El exposímetro sigue en su alto nivel.

Una luz asalta la oscruridad y entrega a un ser inesperado… un camarógrafo graba a los asistentes de la premier, esa idea inocente o tal vez pueblerina cruza el imaginario: Señor, disculpe ¿usted es de la Tv? Y ¿cuándo va a salir lo que grabó?

Vuelvo a Barnabas Collins. Barnabas es un personaje muy especial, maldecido por el desamor de una bruja (Angelique), rompe la barrera de la mortalidad viviendo 200 años sepultado y al salir de su ataúd lo único que quiere hacer es encontrar a su familia. Una vez en casa, se da cuenta que su familia necesita de su ayuda para volver a ser prospera y feliz. Extraña condición para un integrante activo de las fuerzas del mal. Barnabas quiere sacar de la ruina a su familia, ayudar a los chicos adolescentes Carolyn (Chloë Grace) y David (Gulliver McGrath), a la vez que intenta descifrar por qué Victoria Winters le evoca los sentimientos de su amada de antaño.

Ya en el punto medio, podría decir que en el enfrentamiento de Angelique (Eva Green) y Barnabas, la película ha sufrido una oxidación extrema, del provocativo amarillo ha pasado al café marchito. Ya los acontecimientos en escena se resumen a acciones consecutivas, reduciendo la capacidad de atraer y sostener la atención a las próximas imágenes. Dark Shadows pierde fuerza, avanzando hacia un lugar sombrío, convirtiéndose lentamente en una sombra oscura que ni Burton pudo manejar. Ni siquiera los muy buenos gags que tiene la cinta, ayudan a este fantástico director a levantar el vuelo de esta adaptación. El Exposímetro de felicidad en picada.

Cuando se han visto las películas realizadas por Tim Burton, se busca alguna explicación para entender a Dark Shadows, tal vez, y como dije anteriormente, la clave o la respuesta para disipar los porqués es que esta película es una adaptación de una serie televisiva de finales de los sesenta.

Una luz  irrumpe la concentración que propina la oscuridad ¿déjà vu? No, es otro camarógrafo que graba a los asistentes, por un segundo me siento importante. La película permite estas distracciones, ahora entiendo porque el vecino en diagonal hizo uso intensivo de su chat en el móvil.

Dark Shadows fue una serie de Tv a finales de los sesenta y narraba la historia de la familia Collins en su pueblo, Collinsport. Una familia llena de misterios y rodeada por los acontecimientos sobrenaturales. A la cabeza, Barnabas Collins, quien en esa época era interpretado por Jonathan Frid. El maquillaje y gesticulación de Johnny Deep hacen una alegoría al pasado, a Frid y a su interpretación, pudiéndose decir que se tiene Barnabas x 2. Frid no sólo es el referente de Deep para este papel, también hace de extra, haciendo un cameo como invitado  a la fiesta de la mansión Collins, la cual está animada por Alice Cooper. Exposímetro famélico de felicidad.

Así que tal vez, esta cinta tan sólo es un homenaje a la serie que Burton veía en su juventud, la que pudo ser uno de sus referentes de inspiración, motivante o aliciente para cultivar y desarrollar su estilo narrativo y cinematográfico tan peculiar. Un homenaje a ese tiempo y a la generación que disfrutó de las historias de misterio, terror y fantasía que vivían Barnabas con toda su familia. Todos ellos debieron disfrutar este film y dar hasta guiños de beneplácito a Burton por recordarles una época de su pasado.

En mi caso, sólo le pediré a Tim Burton que Frankenweenie me devuelva la alegría oscura que sólo pueden dar sus películas. Exposímetro a la espera, siempre se creerá en Tim.

Sobre Reybis Ceballos

Co-Fundador y Manager de Linkeado. Desarrollador de Oracle/iOS/.NET, diseñador de UI/UX, aficionado de la post-producción y del social media. Un autoestopista techie que no puede vivir sin tener un gadget entre manos. Sígueme en Twitter o Google+
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